ESPASMO MEDIATICO (Por Alejandro Di Palma. Productor porcino)

Quizás Darwin tenía razón al afirmar, que la ignorancia suele generar mas confianza que el conocimiento. 

Con la actividad económica absolutamente parada por la cuarentena, vemos como los stocks de animales de nuestras granjas aumentan sin solución, en el mismo acto los precios se degradan alargándose los plazos de pago, una realidad que resulta más lasciva mientras el productor sea de menor tamaño, lo que en definitiva garantiza un daño de dimensiones colosales.


Es que esta cadena de valor acostumbra romperse siempre por el mismo lugar, el eslabón de los productores primarios, somos nosotros los que acostumbramos pagar todas las crisis.


Lejos quedaron las venturosas predicciones de los referentes del sector que aseguraban un año prospero, simplemente nadie esperaba semejante impacto.


Aun así es, absolutamente indispensable señalar una reiterada, casi caprichosa, actitud de parte de nuestro sector porcino que lo caracteriza, es su incapacidad de vincularse con la realidad.


Seguramente podamos encontrar respuestas en la fibra mas intima de los dirigentes y componentes de nuestro sector y es que quizás se han sofisticado tanto en el arte de fabricar o predecir el futuro, que resulta clara la imposibilidad de lidiar o conectar con lo que de verdad está pasando.


Podemos ver un capitulo mas de esta triste miniserie en el siguiente ejemplo, en el preciso momento en que este encuarentenamiento golpea al mundo, al comercio internacional, a nuestra economía y por carácter transitivo a nuestro sector porcino, surgen nuevas tribulaciones sobre futuros intercambios a través de exportaciones, que desnudan la relación “marciana” con la realidad y surge ahí, el posterior delirio, el de desinteresarse por exigir una ayuda de parte del Gobierno, ni más ni menos que lo que podemos ver en el accionar del resto de los sectores que componen la economía.


Nuestro sector aceptó quedar fuera de toda ayuda… desamparado en el medio de esta tormenta, aceptando como justificativo la comparación de un balance de Marzo de 2019 contra Marzo de 2020 con solo 10 días de impacto de cuarentena, una inflación interanual del 50% y siendo un sector con una conocida e importante inercia, que nos deja fuera de todo auxilio estatal.


Sin embargo, hemos preferido el camino de la fantasía, elegimos seguir debatiendo un, cada vez más incierto, intercambio comercial que involucra volúmenes económicos que deben ser puestos en letras y no en números porque de ese modo resultan menos inaprensibles, difíciles de dimensionar, seria un intento de hacerlos mas humanos, terrestres e incluso pedestres.


Reitero, podemos ver colas de sectores advirtiendo el daño y reclamando ayuda, mientras nuestros dirigentes en un espasmo mesiánico, solo hablan de exportaciones a China y de lluvias de inversiones, pero OTRAS lluvias, NO esas que nunca llegaron.

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