PODRÍAN AUMENTAR LOS CASOS DE CÁNCER DE CABEZA Y CUELLO POR VIRUS DEL HPV

Los especialistas alertan que se trata de una enfermedad oncológica que se desarrolla generalmente después de los 40 años y que algunos de los síntomas que ameritan la consulta son disfonías prolongadas, dificultad para tragar, úlceras en la boca y ganglios inflamados en el cuello

Los especialistas invitaron a poner el foco en el cáncer de cabeza y cuello, una condición que se presenta en la boca, laringe o faringe y que detectada a tiempo ofrece un mejor pronóstico. Sin embargo, lamentablemente, muchas veces suele diagnosticarse en forma tardía, presentando una evolución más compleja. A nivel mundial, se reportan unos 650.000 casos nuevos cada año y mueren más de 350.000 personas por su causa1.

 

El tabaquismo y el consumo en exceso de alcohol constituyen los principales factores de riesgo de la enfermedad y la combinación de ambos potencia ese riesgo. El virus de papiloma humano completa los principales factores de riesgo para desarrollar este tipo de tumores[2],[3] sobre todo en orofaringe (parte de la garganta ubicada detrás de la cavidad oral). Llamativamente, en los últimos años se está viendo una disminución de los casos originados por el tabaquismo y/o de alcoholismo, posiblemente atribuidos a una disminución de su consumo por una mayor concientización sobre el daño que producen. En contrapartida, se evidencia un incremento en los pacientes que lo contrajeron debido al virus del papiloma humano (HPV). Éste, por lo general, se transmite mediante relaciones sexuales orales sin protección.

 

Si bien en América Latina solo cerca del 25% de los casos son causados por el virus del HPV, este valor se encuentra en aumento, aunque seguramente esté lejos todavía de los que se presentan en Norteamérica y algunos países de Europa, donde es responsable de más del 70% de los casos de cáncer de cabeza y cuello.

 

“Históricamente, se trató de una condición más prevalente en los varones: por cada 10 de ellos que lo padecían, 1 mujer tenía la enfermedad. Sin embargo, y conforme al crecimiento del tabaquismo femenino, que se fue dando desde la década del ‘60, esta relación se fue equiparando y hoy prácticamente se ha igualado la prevalencia en ambos sexos”, comentó la Dra. Patricia Masquijo Bisio, Odontóloga, Responsable de Estomatología de la Unidad Funcional de Tumores de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo - UBA.

 

El llamado a la acción se enmarca el Día Mundial Contra el Cáncer de Cabeza y Cuello, que se conmemoró el 27 de julio, y representa una buena oportunidad para aumentar la concientización acerca de la importancia de la consulta al especialista ante los síntomas que deberían despertar sospechas y a controlar los hábitos que pueden predisponer su aparición.

 

Por ese motivo, una serie de centros asistenciales se han sumado a la campaña gratuita ‘Sacale la Lengua al Cáncer’ 2018, una iniciativa que se realiza con el objetivo detectar en forma temprana tumores que se desarrollan en la boca.

 

Entre otros, adhirieron a la campaña, que se realizará del 6 al 10 de agosto inclusive, el Instituto de Oncología Angel H. Roffo-UBA, Capital Federal y varios otros centros de salud de la Ciudad de Buenos Aires y de las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Córdoba, Santa fe, San Juan, San Luis, Santa Cruz y Tierra del Fuego. Allí, brindarán consultas gratuitas y sin turno previo.

 

Un profesional examinará la boca del paciente informará sobre los factores de riesgo. Finalmente, en caso de observar lesiones que requieran un mayor control, se le realizará el seguimiento clínico que corresponda.

 

El Dr. Raúl Giglio, médico oncólogo, Jefe de Oncología de la Unidad Funcional de Tumores de Cabeza y Cuello del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo-UBA, explicó que “en línea con su tarea de educación y concientización, el Instituto de Oncología Ángel H. Roffo – UBA se ha sumado a esta edición 2018 de la campaña ‘Sacale la lengua al cáncer’, convocando fundamentalmente a los mayores de 40 años, especialmente aquellos con antecedentes familiares de cáncer de cabeza y cuello que son o fueron tabaquistas y/o consumidores de alcohol, tengan o no síntomas, a que concurran en forma totalmente gratuita y destinen unos minutos de su día para descartar esta condición o en el caso de que la presenten, diagnosticarla y tratarla a tiempo”.

 

Entre otras manifestaciones, el cáncer de cabeza y cuello suele presentar disfonías prolongadas, dificultad para tragar, úlceras en la boca que no cicatrizan luego de 5 días, dolor, sangrado de encías, ganglios inflamados en el cuello y manchas blancas, rojas o pardas en la mucosa. Afortunadamente, cerca de 9 de cada 10 casos pueden ser detectados simplemente con la examinación de la boca por parte del especialista. Del total de diagnósticos de cáncer de cabeza y cuello, el 44% (4 de cada 10) corresponden a la boca, 33% se sitúan en la laringe y el 23% restante en la faringe1.

 

“Uno de los principales aliados del diagnóstico temprano del cáncer de boca es el odontólogo: se trata del contacto más frecuente entre un profesional de la salud que puede reconocer la patología y la boca de las personas afectadas. Por este motivo, es fundamental que ellos conozcan la condición para poder sospecharla y derivar al paciente con el especialista”, manifestó la Dra. Marcela Rzepka Valsangiacomo, Jefa del Servicio de Odontología del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo - UBA.

 

Existen diversas instancias que suelen retrasar el diagnóstico del cáncer de cabeza y cuello. En primer lugar, como los síntomas son bastante inespecíficos, los pacientes suelen minimizarlos y no consultar con su médico hasta que se ha perdido un tiempo valioso. Por ejemplo, una disfonía que dura más de 15 días.

 

Por otra parte, en algunos casos los pacientes sí acuden al especialista y éste no siempre identifica la enfermedad, lo que retrasa el diagnóstico temprano. Generalmente lo que sucede en estas ocasiones es que el médico le indica algún tratamiento para resolver el síntoma, y se pierde tiempo valioso.

 

Si no se trata, por lo general la enfermedad avanza rápidamente, comprometiendo funcional y estéticamente a las personas. Las alternativas de tratamiento, una vez diagnosticado el cuadro, incluyen una o más de las opciones entre cirugía, radioterapia, quimioterapia y medicamentos de blanco específico[4],[5].

Una vez confirmado el diagnóstico, el paciente debe ser atendido por un equipo interdisciplinario que incluya a oncólogo clínico, cirujano de cabeza y cuello y radioterapeuta, además de odontólogos, estomatólogos, psicólogos, psiquiatras y asistentes sociales. Sin embargo, en muchas ocasiones las personas tienen comorbilidades, como haber padecido un infarto, insuficiencia renal o compromiso pulmonar debido al tabaquismo. En estas ocasiones, otros especialistas pueden ser necesarios.

El Dr. Giglio subrayó que “si se detecta de manera temprana, el pronóstico es muy favorable, alcanzando una tasa de curación de entre el 75 y el 80%. Sin embargo, conforme la enfermedad avanza, este porcentaje de éxito se va reduciendo considerablemente; de allí la importancia del diagnóstico temprano”.

Entre las recomendaciones para prevenirlo, los especialistas destacan visitar al odontólogo cada 6 meses, evitar el tabaco y el exceso de alcohol, llevar una alimentación rica en frutas y verduras y mantener una buena higiene bucal.

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