NEOFASCISMO CONTINENTAL- POR PEDRO ALEJANDRO IVANOFF

La asunción presidencial de Jair Messias Bolsonaro en Brasil completa el eje estratégico de la ultraderecha sobre el continente; los fantasmas fascistas dejaron su aspecto etéreo y simbólico y se han materializado en políticos mediocres pero absolutamente instrumentables por el imperialismo angloamericano, la cara visible del Nuevo Orden Mundial.

La asunción presidencial de Jair Messias Bolsonaro en Brasil completa el eje estratégico de la ultraderecha sobre el continente; los fantasmas fascistas dejaron su aspecto etéreo y simbólico y se han materializado en políticos mediocres pero absolutamente instrumentables por el imperialismo angloamericano, la cara visible del Nuevo Orden Mundial. 

Un Eje Neofacista.

El eje neofascista de Trump (EEUU), Bolsonaro (Brasil), Piñera (Chile) y Macri (Argentina) es la línea ultraconservadora que pretende colocar más presidentes a través de la democracia burguesa,y que es ideal para el enriquecimiento de las élites financieras y el hiper-presidencialismo autócrata. 
Las así llamadas democracias representativas legitimaron con el voto irresponsable a los personeros de la plutocracia, la oligarquía y el militarismo. Ahora sus electores deberán asumir los enormes costos que acarrea el viraje hacia la derecha más rancia; analistas y observadores coinciden en señalar a este cambio como una etapa muy peligrosa y de oscurantismo civil. 
La Versión Bonaerense.

Este eje en Buenos Aires tiene sus ramificaciones menores: María Eugenia Vidal en la Provincia de Buenos Aires y en el Distrito de Morón al Intendente Ramiro Tagliaferro, ambos combinan mediocridad política, obediencia a la oligarquía y una fuerte veta represiva similar a la de sus patrones nacionales e internacionales. 
La Encrucijada 2019.

Las libertades civiles están bajo amenaza, en este año electoral 2019 la encrucijada de los pueblos es, o seguir legalizando gobiernos de ocupación, verdaderas dictaduras cívico-empresariales, u organizar la resistencia popular, sea electoral o callejera, disyuntivas en las que se juega desde ahora la hipoteca de las próximas generaciones y el desguace de todo el país. 
Hacia el Bolsonaro Argentino...
Bolsonaro asoma como una incógnita: podría aggiornar su discurso de precampaña o aplicarlo rigurosamente; pero aquí ya hay varios candidatos que pelean para venderse como el nuevo Bolsonaro argentino: el diputado salteño Alfredo Olmedo, con sus dislates ideológicos, apuesta al voto fundamentalista de la derecha evangélica. Otros, desde el pejotismo, dudan en asumir tal arquetipo siniestro; pero podría surgir un tapado extrapartidario, un outsider del sistema, un ignoto y carismático líder que sintetice en su discurso todos los temores del imaginario colectivo y proponga un proyecto reaccionario; un candidato así, aún sin estructura partidaria, podría sumar rápidamente una considerable intención de voto, haciendo que un partido mayor le prestara su estructura. 
Macri es Bolsonaro pero inhibido, alguien peor podría sucederlo, pero quien sea será colocado en la carrera únicamente por los dueños del dinero, la plutocracia argentina, filial nacional del Nuevo Orden Mundial. 
Densos nubarrones fascistas se ciernen sobre el futuro inmediato. Un tsunami muy peligroso, camuflado bajo la fachada democrática, puede arrasar los pueblos. Estamos advertidos.

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