CASO LEBBOS: “EN TUCUMÁN SIGUE RIGIENDO LA JUSTICIA DE ALPEROVICH”

Así lo afirma el abogado Gustavo Morales, defensor de uno de los imputados. Según el letrado, el actual senador nacional y ex gobernador tucumano Jorge Alperovich, sigue manejando parte de la justicia provincial. Morales critica con dureza la tardanza judicial en la resolución de la muerte de Lebbos, ocurrida en circunstancias aún no esclarecidas en el marco de una fiesta sexual.

 

 

  El verdadero motivo de la muerte de Paulina Lebbos –ocurrida a fines de febrero de 2006 en la capital tucumana- sigue siendo un misterio, al menos en lo estrictamente legal. Pero si el hecho en sí está rodeado de misterio, más extraño aún es todo lo que rodeó y sigue rodeando el caso, como un sinnúmero de sospechosos –de diverso tenor y con distintas responsabilidades- que a pesar de ostentar esa condición siguen vinculados de una u otra manera al poder político provincial.

  Defensor de Eduardo Di Lella, por entonces Secretario de Seguridad Ciudadana de Tucumán y acusado de encubrimiento, Morales asegura que altos funcionarios del gobierno tucumano –por entonces a cargo de Alperovich- mostraron un alto y sospechoso interés sobre la investigación del caso, recordado por la gran conmoción social que provocó ya que al momento de ocurrir, el padre de la víctima era funcionario del gobierno tucumano. Morales afirma que durante el velatorio de los restos de Paulina, el gobernador Alperovich le dirigió una extraña frase a Alberto Lebbos: “Vos quedate tranquilo; no tenés que seguir trabajando. Pero vas a cobrar igual”. “Es extraño que un gobernador, en vez de prometer el pronto esclarecimiento del hecho, le prometa al padre de la víctima convertirlo en ñoqui”, dice Morales.

  Si bien  la muerte de Paulina Lebbos –por entonces de 22 años- ocurrió en la madrugada del 26 de febrero de 2006, su cuerpo recién apareció a la vera de una ruta el 11 de marzo, es decir dos semanas más tarde. El periodismo no debió investigar mucho para advertir que al comienzo “la policía tucumana hizo todo lo posible para desviar y obstaculizar la investigación, adulterar pruebas y torcer testimonios”, según afirma el diario La Gaceta de Tucumán en su edición del 3 de marzo de 2016. El abogado Morales confirma esto y va más lejos: dice que el actual presidente del Tribunal a cargo del caso, Carlos Caramuti, “fue abogado de la empresa de Alperovich y de ahí pasó a integrar el Poder Judicial” tucumano.

  Aunque Morales no descarta que la muerte de la joven no haya sido producto de un homicidio premeditado sino consecuencia de un exceso en la ingesta de droga en el marco de la fiesta sexual de la cual participaba (Paulina era consumidora y al mismo tiempo sufría de asma), tiene la muy seria sospecha de que el hijo menor del entonces gobernador era uno de los asistentes a esa fiesta. De allí el alto interés oficial en desviar la investigación y la reticencia de Alperovich en presentarse a declarar, algo a lo que se ha negado reiteradamente, aún cuando su declaración podía ser por escrito.

  “A doce años del hecho y pese al cambio de gobierno, la casi totalidad de los funcionarios policiales y civiles que participaron de la investigación –tan mal hecha- no sólo siguen en funciones sino que en muchos casos han sido ascendidos”, dice Morales, quien da otros datos relevantes: “Inexplicablemente, la autopsia fue hecha al aire libre, con 40 grados de calor a la sombra, y no por falta de una sala acorde. Y el examen toxicológico nunca apareció. La responsable de hacerlo dice que lo hizo, pero que no sabe dónde está la constancia y que ‘no se acuerda’ del resultado”. 

 

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